Una empresa nos contacta porque uno de sus repartidores que antes realizaba su trabajo correctamente, no se encuentra al mismo nivel de reparto que mostraba anteriormente. Tras el seguimiento a dicho trabajador, descubrimos que se ausentaba de la ruta de trabajo, dejando la furgoneta estacionada y marchándose con un taxi a ciertos bares y clubes nocturnos.
Los resultados permitieron reducir significativamente el absentismo y mejorar la productividad.
El absentismo laboral es uno de los principales motivos por los que las empresas recurren a detectives privados en España.
Otro de los casos más relevantes demostró que un trabajador, dedicado al reparto de paquetería cumplía con un gran volumen de reparto, con el que anteriormente no podía cumplir, e incluso era imposible para solo una persona. La empresa nos contrató y descubrimos que el trabajador había recurrido a terceras personas, pagándoles en B, para que hicieran estos repartos, sin realizar él su trabajo como repartidor y poniendo en peligro el negocio de nuestro cliente. Tras dichas pruebas obtenidas de absentismo laboral y subcontratación en B por parte del trabajador, la empresa además de despedirlo de forma disciplinaria pudo ir a juicio contra su trabajador.